(Píldoras Literarias) "Estratos" de Terry Pratchett.
Hola a todos.
Aquí regreso un día más. Hoy comparto con vosotros mi opinión sobre “Estratos” de Terry Pratchett. Lo primero, he de decir que hasta hace unas semanas no conocía esta novela nacida con la intención original de parodiar el "Mundo Anillo" de Larry Niven.
En mi descargo alegaré que no empecé a leer al autor hasta que me mudé a Torrelavega. El primero que leí fue “Piromides”, el cual compré en un quiosco de estación ferroviaria, después encontré sus libros en la biblioteca pública Gabino Teira y no dejé ninguno sin leer.
En cuanto a “Mundo Anillo” de Larry Niven, había visto alguno en librerías especializadas de Santander, pero no me acababan de convencer. Al final los tomé prestados de la susodicha biblioteca pública. Durante un tiempo me intrigó la posibilidad de que ambas series tuvieran alguna relación entre sí, pero tampoco me quitó el sueño y no busqué más.
Hasta que. hace poco, en un grupo de Facebook de habla inglesa, me encontré con una mención de “Strata” y decidí leerlo. Eso sí, en español. Ya cuando leí la traducción de “Soul music” me di cuenta de la evidente dificultad de trasladar los juegos de palabras de un idioma a otro: El equívoco entre las palabras elvish (élfico) y Elvis (Presley) se repite varias veces en dicha novela (por citar solo uno). Y mi nivel de inglés no da para tanto.
En cuanto a la novela en sí, es una de las pocas incursiones de Pratchett en la ciencia ficción y una de sus primeras obras. En ella se aprecian ya varios de los temas y características de su estilo. Por ejemplo, la narración continua sin capítulos. Al leer una edición digital, esta manera de presentar el texto me ha desorientado en algunos momentos. Con una letra menor, o una pantalla más grande, no lo habría notado tanto.
La verdad es que esta vez no he estado en sintonía con el humor de Sir Terry. El desfile de referencias a la cultura popular del momento es despampanante. Así como el constante esbozo de ideas que desarrollará más adelante en su celebérrima serie del Mundodisco: desde naves espaciales que caen por el borde del mundo, a la posada el “Tambor Roto”, o a entidades que HABLAN CON MAYÚSCULAS. En cierto modo, esta novela primeriza es un concentrado de mucho de lo que vendrá después.
Y sin embargo no le he pillado el chiste. Veo el potencial: el alienígena “legalmente humano”, el demonio atrapado como después con Yaya Ceravieja, lo que después serán los diablillos de las cámaras de fotos, los consejos de supervivencia completamente lógicos e inadecuados de la osa/morsa multicultural y políglota, así como una larga lista de situaciones que deberían haberme provocado cierta hilaridad, y sin embargo no lo han conseguido.
Eso no quita para que aprecie el genio detrás de esta novela. El concepto de la moneda en “days”, el esfuerzo por diseñar alienígenas que se alejan de la fisonomía y la mentalidad humanoide o el mensaje de la necesidad de diversificar ambientes y experiencias para no llegar a callejones sin salida evolutivos, son todos conceptos meritorios que no defraudarán a los lectores asiduos del autor. Supongo que esta obra pasará a engrosar la lista de novelas que, lisa y llanamente, leí demasiado tarde. Y así con todo, la considero una lectura imperdible para los fans de Sir Terry Pratchett.
Esto es todo por hoy. Me despido con los Nanowar of Steel y su “The Quest for Carrefour”. Por lo general, no soy muy fan de los grupos parodia. La línea entre la broma y la burla es muy fina y cada uno la pone en un sitio diferente. Pero esta versión de “The Quest for Tanelorn” de los Blind Guardian me resultó graciosa. Tal vez porque me recuerda al episodio de “El asombroso mundo de Gumball” en el que mandan al padre a buscar un tarro de mayonesa al supermercado y lo convierten en una parodia de “La historia interminable”:
Nos leemos.



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