(Píldoras Literarias) "Ciudad de Jade" de Fonda Lee.

Hola a todos.

Hoy voy a hablaros de “Ciudad de jade”, primer libro de la trilogía escrita por Fonda Lee ambientada en lo que sería el equivalente fantástico de un país del sudeste asiático de nuestro mundo actual.

En esta pequeña nación insular llamada Kekon se encuentran las únicas reservas conocidas de un mineral al que llaman jade bioenergético, capaz de otorgar capacidades sobrehumanas a sus portadores. Por este motivo, las potencias descritas como occidentales trataron de invadir el país. En respuesta, los kekoneses emprendieron una guerra de guerrillas con el fin de liberar su tierra. Mientras los usuarios de jade (huesos verdes) luchaban, la población civil (linternas) les proporcionaba información, refugio y suministros. De este esfuerzo conjunto, una vez expulsados los invasores, surgió una sociedad casi feudal: los linternas pertenecen a un clan de huesos verdes al que pagan tributo a cambio de protección. La estructura oficial del país es una monarquía parlamentaria, pero los políticos también pertenecen a los clanes y les dictan su agenda. A efectos prácticos, es un narcoestado controlado por dos clanes principales.

Estos dos clanes son herederos de los héroes (pedestales) que liberaron al país. El uno murió sin descendientes y eligió una sucesora de entre sus seguidores (puños y dedos). El otro perdió a sus hijos y dejó el clan en manos de sus nietos: el uno es el pedestal, el otro el cuerno (líder de batalla) y más adelante su nieta será la encargada de la oficina económica y política (el hombre del tiempo). 

Todos los huesos verdes dicen respetar un código de honor que durante años ha mantenido la paz y permitido prosperar a los habitantes de la isla, pero a uno de los clanes ya no le basta con lo que tiene…

Este primer libro está genial. En él, Fonda Lee planta las bases de la trilogía. El origen de la sociedad kekonesa, su identidad nacional, su mentalidad, sus castas, el jade con sus poderes y peligros, las instituciones fundadas para gestionarlo, su impacto en la política local e internacional… Me encanta la manera en que narra las leyendas ancestrales de los habitantes de Kekon sobre el jade: el palacio celestial que cayó a la tierra; y el modo en que las contrapone a la menos espiritual mentalidad moderna. 

Aquí reside el quid de la cuestión: mientras que un clan se mantiene apegado al idealista código moral de sus abuelos, el otro ha abrazado el materialismo de nuestro siglo. Para este clan, el jade ni tiene valor religioso, ni es un patrimonio nacional que proteger. Para ellos es un recurso más para obtener la primacía sobre los demás clanes y gobernar la isla de forma absoluta. Por eso no duda en sacarlo de contrabando o en producir drogas de combate que permitan a los extranjeros usarlo sin sufrir los devastadores efectos secundarios que causa en quienes carecen de sangre kekonesa. Incluso recurre a criminales al margen de los clanes para orquestar ataques de guerra sucia contra el clan de los protagonistas. Dos de estos delincuentes de baja estofa ocupan parte de la narrativa, ofreciéndonos el punto de vista de los ajenos al clan y el resentimiento soterrado de los estratos más desfavorecidos de la población isleña.

Pues sí, este jade venido del cielo recuerda muy mucho a la kriptonita de “Smallville”. Lo mismo que las disciplinas de los huesos verdes (fuerza, ligereza, desviación…) traen a mi memoria las de los hunters en “HxH” y otros mangas. No pienso que esto le quite mérito a la trilogía. Más bien lo hago constar porque me molesta cuando se publicitan las cosas de forma, para mí, incorrecta. En este caso me encontré con bastantes loas a su originalidad y no las puedo suscribir. 

Estoy seguro de que más de uno, antes de llegar hasta aquí, habrá pensado en el conflicto Atreides-Harkonnen a cuenta de la especia. Con “Dune” comparte también el tono antiimperialista e incluso lo expande. En el segundo libro, por ejemplo, aborda el tema de la identidad de los emigrados. Aquellos que abandonan la asfixiante sociedad kekonesa y marchan a Occidente o nacen allí. Indaga en cuánto logran dejar atrás y cómo son percibidos por gente que ignora casi todo de su cultura y motivos para salir de su tierra de origen. Por todo ello, la considero una lectura recomendable, pero salvo el primer libro, el peso recae muy poco en el tema fantástico y mucho más en conflictos políticos y entre mafias.

Me despido por hoy. Os dejo con Red Fraction y su tema para el anime “Black Lagoon”, serie también ambientada en una isla del mar de China controlada por las mafias:



Nos leemos.


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