(Píldoras Literarias) "Taquión: El Arma" de Brandon Q. Morris.

Hola a todos un día más.

Tal y como os comenté, después de que la lectura de “Dread” por John Gwynne me dejase con sensaciones contradictorias, decidí probar con la ciencia ficción. En concreto con “Taquión: El Arma” de Brandon Q. Morris. Autor del que nada sabía. Me lo tomé con calma por aquello de la etiqueta de “ciencia ficción dura”. A fin de cuentas soy de letras y puestos a surcar las estrellas tengo preferencia por la space opera.

Pues bien, en esta novela (primera de una trilogía) el caballo de batalla científico sobre el que Brandon Q. Morris basa la historia son los taquiones: partículas con masa negativa capaces de moverse a mayor velocidad que la luz. De hecho, al final de la obra incluye un breve ensayo sobre ellos.

Os estaréis preguntando de qué va la historia. Bueno, pues os cuento: la humanidad ha salido del sistema solar, pero, como no puede ser de otra manera, se ha llevado con ella sus rencillas y rencores.

En principio hay dos poderes enfrentados: los terrícolas y sus colonias VS los marcianos y las suyas. Todos son humanos. La vieja humanidad, en guerra consigo misma, bombardeó Marte con armas nucleares, lo convirtió en un mundo de pesadilla y sigue habitado pese a las infernales condiciones de vida.

La Tierra, por el contrario, fue abandonada por la mayoría de la población y es una suerte de parque natural. Ambas facciones conviven en una tensa guerra fría con sus espías de aquí para allá tratando de robar al otro sus naves, sus recursos, sus científicos…

Con este telón de fondo, la novela empieza contándonos las peripecias de un grupo de científicos que se encuentran investigando un planeta, situado en el límite del espacio conocido, cuyas características lo hacen poco apto para ser colonizado. La atmósfera de Cachatan en el Wh40k al menos era respirable.

Después salta a un agente libre cerca de ese sector de la galaxia contratado bajo cuerda por la armada terrícola para investigar/recuperar un pecio espacial. Por supuesto tendrá competencia marciana.

Ambas tramas convergen de distintas maneras en una joven operadora/cronógrafa de la estación de comunicaciones situada en la Luna terrícola. Dicha estación presume de ser una entidad neutral al servicio de la humanidad. Su tecnología se basa en los taquiones y la prometedora muchacha se encarga de secuenciar temporalmente los mensajes recibidos.

Así pues tenemos tres historias: 

  • Una historia de exploración.

  • Una historia de acción y espías.

  • Una historia de investigación.

En este entramado tiene mucha importancia el concepto de “deuda temporal”. Hasta donde yo entiendo (por leer “El juego de Ender” y siguientes) este aspecto está muy bien hilado.

Lo que no me ha convencido es el uso/abuso de la “transferencia mental”: ahora soy un humano, ahora soy una nave espacial, ahora soy un robot…



Veamos, el autor demuestra su buen hacer presentando las sutiles (o no tanto) implicaciones éticas del uso de “biobolsas” (clones) y los diferentes posicionamientos al respecto de los habitantes de su mundo. Ahora bien, no me queda claro si se pueden copiar las mentes igual que se pueden almacenar en un ordenador. O cómo en un determinado momento una IA se transfiere sin cables a un misil enemigo… En “Shadowrun” estaba el temido hielo negro. En “Ghost In The Shell” había cortafuegos y te podían borrar la memoria o controlarte. Aquí no mencionan/exploran estas cuestiones.


Avanzado el relato, se menciona una base de datos de ADN universal, obligatoria y de consulta libre… en un mundo en que parecen clonar (y modificar) cuerpos igual que hoy usamos impresoras 3D en casa y pueden transferir la mente en ellos, no sé qué valor probatorio  puede tener el ADN. En este aspecto me temo que la historia flojea, salvo que el autor tenga más novelas en el mismo mundo donde profundice en ello. 

Lo que no tiene sentido (para mí) es que alguien contrate criminales para cruzar de incógnito el telón de acero, les informe de su identidad real y les suministre su ADN (cuya veracidad comprueban en la susodicha base de datos pública).

Algo parecido pienso del modo en que se reúnen varios personajes. Está claro que las historias van a converger, pero creo que no ha estado fino en la ejecución, que me ha parecido apresurada. Parte de ella ocurre fuera de cámara, incluso.

En cuanto la edición, llegado un momento, debido a errores de sintaxis y erratas, retrocedí hasta los créditos en busca de más información (me lo descargué desde la aplicación Kindle de Amazon). Empezaba a sopesar la posibilidad de que hubiera sido traducido por alguna aplicación informática (IA o no). El caso es que aparece mencionado un traductor, ergo es la corrección lo que ha fallado.

Es una pena, pese a los altibajos, el autor conseguía mantener mi interés en la historia de exploración. En ella incluye temas que me gustaron del segundo libro de Ender y parece que los desarrolla en los otros dos libros de la trilogía. Por lo que he ojeado, parece seguir en la línea de lo que he visto en la serie de televisión de “The Expanse”.

Por todo esto, ahora mismo no sé si continuaré leyendo esta trilogía y le daré una oportunidad a “Taquión: La Nave”. Ya os contaré. Por de pronto me despido. Os dejo en con el tema de inicio de la gran serie "Ghost in the Shell: Stand Alone Complex":


Nos leemos.


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