(Charlas con los Lectores) Balances y Lecturas Atrasadas.

Hola a todos.

Empezamos el año con una entrada atrasada. Los que me seguís en otras RRSS esta foto ya la habréis visto.



De varias de estas obras ya os he hablado. De otras no tengo apenas nada que aportar. De las que sí os puedo contar algo es de las siguientes:



“Dientes negros” y siguientes de Julio Cevasco. Lecturas de diferente extensión en clave de grimdark sin concesiones. Café para muy cafeteros que te golpeará sin remordimientos. 

Me ha recordado a los viejos tiempos, a las primeras entregas de los videojuegos “Diablo” y “Doom”. También me trajo a la memoria los cómics de “Lady Death”. En especial aquellos números dibujados por Gil Kane en el que se cuenta su origen. En verdad que se siente rebelde y salvaje, lejos de otras propuestas ya domesticadas.

Además, el propio autor pone parte de su obra a nuestra disposición en su web: Julio Cevasco



“En la tercera el francés” por Federico Supervielle Bergés. Novela histórica en tiempos de Felipe II centrada en una operación naval concreta que enfrentó a españoles y franceses a cuenta de los derechos sucesorios por la corona de Portugal.

Ya admití cuando os hablé de la trilogía de los boneships que me falta cultura náutica. Eso ha hecho que la lectura de esta obra me resultase más gratificante al transmitirme la sensación de estar leyendo algo novedoso para mí. No en vano, su autor es oficial en la armada española.

Otros aspectos que me han sido gratos son: el respeto mostrado por el oponente y la importancia que se le da a toda la logística necesaria para poner en marcha cualquier operación militar de envergadura.

Lo que no me ha gustado es el, para mí gusto, escaso desarrollo del antagonista a bordo de la flota española. Un personaje demasiado plano sobre el que el autor descarga toda suerte de epítetos peyorativos. Es la clásica oposición: militar entregado VS político interesado que con frecuencia encontramos en las novelas de Jean Lartéguy y Arturo Perez-Reverte. Sólo que en esta ocasión el secretario de “ojos de cucaracha” parece carecer de cualquier virtud o habilidad que lo redima y no da señales de aprender nada de la experiencia vivida.



“A Time Of Dread” de John Gwynne. Primer libro de la siguiente trilogía del mundo de Corban, ambientada ciento y pico de años después de “Wrath”.

Al final de “Wrath”, después de derrotar a los kadoshim, los clanes gigantes se reúnen en Drassil, mientras que Corban y sus amigos fundan su propia orden militar en Dun Seren. Desde entonces ambas entidades han seguido caminos separados.

Los de Drassil han expandido sus fronteras amparando bajo su Protectorado a los reinos colindantes. Mientras que la Orden de la Estrella Brillante ha respetado la soberanía de sus vecinos. Es la clásica contraposición entre el uso del poder volcado en dominar/controlar el exterior o enfocado en fortalecer el interior: Feanor VS Melian o “Mia es la furia” VS “Se acerca el invierno”.

En cuanto a los kadoshim, ellos han aprendido por las malas a mantener un perfil bajo, a ocultarse entre los humanos, y a capitalizar su descontento por la injerencia del Protectorado en su vida.

Estando así las cosas, seguiremos las aventuras de una mezcla de viejos conocidos y de nuevos personajes.

Por un lado tenemos a Sig, giganta Jottun presente en los libros anteriores, a su osa Hammer y a sus compañeros humanos. Juntos forman la típica unidad de operaciones de la Orden de la Estrella Brillante: Gigante, guerrero, rastreador y perros; con la que dan caza a los kadoshim y a sus cultistas en colaboración con las autoridades locales.

Por otro lado, contamos con Drem, el hijo de un trampero que ha emigrado al norte para alejarse del Protectorado y su guerra contra los restos de los kadoshim. Drem, criado en soledad, es de esos personajes nobles y confiados carentes de doblez e incapaces de percibirla en terceros. 

Luego está Riv, una muchacha aspirante a engrosar el muro de escudos de Drassil con un serio problema de temperamento.

Y por último veremos lo que les pasa a quienes rompen la paz de Elyon a través de los ojos del joven Bedlan de Arcona. Retenido como rehén en Drassil para asegurarse la colaboración de su gente y educarlo en el recién escrito libro sagrado de Elyon.

Este es el escenario que nos ofrece John Gwynne. Ahora bien, me entristece decir que no me ha entusiasmado y algunos giros de guion no me han resultado convincentes. En parte puede deberse a que yo esté acusando fatiga después de leer tanto de este autor en tan poco tiempo. O también a que, en este libro, sólo Sig sea un personaje que decida y se mueva a su libre albedrío, mientras que a los otros tres los van pastoreando de aquí para allá igual que ocurría en la trilogía “Aquasilva” de Anselm Audley.

Debido a ello, una vez que lo terminé, decidí cambiar de género. Así, los dos primeros libros que he leído este año han sido de ciencia ficción, pero de ellos ya os hablaré otro día.



En otro orden de cosas, estando aparcado en el garaje comunitario del bloque donde vivo, me han forzado por dos veces el coche (diciembre y enero). Me le han reventado las cerraduras de sus dos puertas. No han robado nada (nada había de valor) y ahora cuando piso el freno pierde líquido en ambas ruedas del lado del conductor…



De manera que entre la depresión que arrastro y cosas así, pues ando enganchado al MTG Arena. Ahora tengo (además de la baraja de gatos y ángeles y la de chocobos y aterrizar) una baraja de goblins con incursión y movilizar que hace daño cada vez que invoco criaturas, y otra de magos negros y vampiros con el bucle: cada vez que haces daño, ganas vida y cada vez que ganas vida, haces daño.


Y esto es todo por hoy, os dejo con los Iron Maiden y su “The Evil That Men Do”:


Nos leemos.


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