(Spoiler Alert) "Solo, buscando el perdón" de Óscar Martín y Pedro Pérez.
Hola, muy buenas.
Hacía mucho que tenía ganas de leer algo del universo postapocalíptico poblado por animales antropomorfos creado por Óscar Martín y, aprovechando la visita de unos amigos, nos acercamos a la santanderina librería “Némesis” y me hice con un ejemplar de “Solo, buscando el perdón”.
Es irónico, pero leo más reseñas de cosas que ya he leído que al contrario. Supongo que prefiero arar campos vírgenes. Me gusta llegar con la mirada limpia y la mente libre de juicios y expectativas ajenas.
En el caso que nos ocupa no fue diferente. Al final me decanté por este tomo por considerarlo una historia sin continuidad al margen de la línea principal. Ahora mismo no quiero empezar líneas de cómic nuevas. “Senzanima” de Bonelli iban a ser doce álbumes y ya estoy esperando el número 18. No me quejo de la calidad, pero no me apetece involucrarme en relaciones de larga duración. Tampoco me queda mucho sitio libre en las estanterías de casa.
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| Ya llegó a casa. |
En cuanto a “Solo, buscando el perdón”, lo que tenemos entre manos es una iteración del clásico pistolero retirado que se ve obligado a una última cabalgata, perfectamente adaptada al universo de Óscar Martín.
La historia comienza presentándonos a su protagonista al estilo de los documentales de naturaleza. Una voz en off nos describe las capacidades y costumbres de la fauna que lo rodea y las suyas. Un depredador solitario en la cúspide de la cadena trófica. Ahora bien, “solo dioses y bestias pueden soportar la soledad absoluta”, decía Nietzsche. Y el protagonista es a un tiempo bestia y hombre. De ahí que su encuentro fortuito con una cachorra humana despierte en él unas emociones que alteran su conducta.
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| Frankenstein (1931) |
Ya os he hablado más veces de la pirámide de Maslow. En este caso, cubiertas por sí mismo las necesidades de subsistencia, el protagonista descubre una manera de satisfacer las sociales y encuentra, cazando para la cachorra y su familia, algo que no tenía antes: pertenecía y propósito. Al menos hasta que unos bandidos secuestran a la niña.
Lo que sigue ya os lo podéis imaginar: una misión de búsqueda y rescate contrarreloj. Como veis, es una historia sencilla que Óscar Martín sabe narrar con el ritmo, intensidad y emoción adecuados a cada momento. Pese a llevar la etiqueta de “Spoiler Alert”, me reservo unas cuantas cosas que le dan su propia identidad para no destriparos la lectura.
En cuanto al dibujo de Pedro Pérez, me ha parecido fantástico. No echo en falta detalle alguno, ni en escenarios, ni en personajes. La composición de viñetas y las diferentes perspectivas (enfoques de cámara o escorzos) me han parecido sumamente inmersivas. También estoy muy satisfecho de la manera en que plasma en el papel los movimientos animales de las criaturas antropomorfas que pueblan el desolado páramo postapocalíptico en el que transcurre la historia.
En resumen, puedo decir que, por mi parte, guion y dibujo van de la mano para brindar una lectura emotiva y placentera. No dudo que volveré a visitar el universo personal de Óscar Martín.
Me despido por hoy. Os dejo con Ghost y su “Call Me Little Sunshine”:
Nos leemos.








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