(Píldoras Literarias) "Gadiro" de Manuel Veiga.

Hola a todos.

Aquí estamos una vez más con otra entrada sobre cómics. Hoy le toca a la serie “Gadiro, el embajador de la Atlántida”, obra de Manuel Veiga publicada por Serendipia.



Esta colección, que va ya por el tercer tomo y promete contar con un cuarto al menos, nos ofrece una versión de la Atlántida que, pese a conservar la archiconocida e icónica arquitectura circular, se aleja notablemente del modelo grecolatino.

Aquí los dioses no encajan del todo con el panteón clásico y conviven diferentes panteones enfrentados. Estas divinidades caminan entre los mortales, engendrando descendencia e interviniendo en sus destinos. De manera que los linajes con sangre divina forman la aristocracia de los distintos reinos y son los peones en las luchas de poder entre dioses.



Así las cosas, tenemos un escenario de fantasía heroica al estilo espada y sandalia en el que se juntan atlantes, celtas, hiperbóreos, aztecas y varios más con humanos de ojos completamente negros o con piel de serpiente, entre otras anomalías y superpoderes.

El protagonista es el susodicho Gadiro, el “pequeño” de dos hermanos, relegado en la sucesión del trono en beneficio de su hermano “mayor”. A lo largo de los tres tomos existentes recorrerá los diferentes reinos vecinos, viviendo aventuras en compañía de sus amigos, un grupo variopinto con sus propias historias pendientes.

El dibujo, limpio, dinámico y bien definido, cumple con creces. El acabado final es visualmente colorido, oscurecido en momentos clave para conferir la atmósfera debida a una trama de maltrato y violencia extrema que corre paralela a la principal.

A mí me ha recordado mucho a “Jabato”. Eso sí, tiene más elementos fantásticos y mitológicos y aborda temas tales como la igualdad y la representación de otros colectivos. En cierto modo, se puede entender como una actualización a las sensibilidades vigentes de ese tipo de historias que disfruté en la juventud. Nada en contra por mi parte; son temas que están ahí sin ser el centro de la historia, complementan el relato, pero sin convertirse en su razón de ser.

Con todo ello, considero a este Gadiro una apuesta valiente y entretenida. De lo que también estoy seguro es de que los autores han tenido que resumir ideas para hacer viable su publicación y se les han quedado páginas en el tintero. De estar en lo cierto, para mí es una prueba más del empeño y la ilusión que le han dedicado a este proyecto. 

Os dejo con “Celtian” y su “La profecía”:


Nos leemos.

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