(Píldoras Literarias) "Ira Dei" de Brugeas y Toulhoat.

 


Hola de nuevo. 

Aquí os comento qué me ha parecido esta edición integral de "Ira Dei" por parte de Yermo Ediciones.



Os pongo en antecedentes. Sicilia. Siglo XI de nuestra era. Una tierra sumida en la violencia. El anterior gobernador griego, deseoso de independizarse de la autoridad del emperador romano de oriente, invitó a su tierra a guerreros islámicos (lo mismo que don Julián en Hispania, el rey britano con anglos, jutos y sajones o Godoy con los franceses…). Ahora los ejércitos bizantinos luchan por recuperar el control de la isla. Con ellos están los varegos de Harald Hardrada y una plétora de pequeños señores de la guerra normandos. Cada uno con sus propias ambiciones.



En medio de toda esta confusión, tenemos a un normando caído en desgracia (Tancredo) y a su confesor (Etienne). Si bien ninguno de ellos es lo que aparenta. No en vano, al papado no le interesa que la rica tierra siciliana sea pacificada bajo una autoridad diferente a la suya.


Foto de las ruinas del castillo normando de Acicastelo (Sicilia)


A mí me llamó la atención por lo evidente: Sicilia medieval, normandos, varegos... Al principio, parece que el protagonista va a ser Tancredo y que nos van a contar su ascenso entre los mercenarios normandos al servicio del general griego Mainaces. Sin embargo, pronto veremos que el apocado hombre de iglesia que lo acompaña tiene un siniestro ascendente sobre él.



A partir de ahí desarrolla una suerte de vidas paralelas: de un lado, Tancredo y del otro su supuesto confesor, en las que profundizará en el entramado de intrigas que bullen bajo los lances bélicos que castigan Sicilia.



Para ello recurre a un código de colores consistente. Los flashbacks aparecen con colores marfileños o apergaminados. Los momentos álgidos de las batallas se presentan con fondos rojos y marcadas siluetas negras. En tanto que el dibujo respeta el estilo de dibujo histórico clásico, minucioso y detallado.



Como pero le pondré que en ocasiones las intrigas explotan en la cara sin antes darles tiempo de presentarlas y luego explica lo que ha ocurrido entre bambalinas. Lo cual, sumado a los momentos en que cuenta el pasado de los personajes, hace que el ritmo narrativo se sienta irregular.



No obstante, las vicisitudes narradas no dejan indiferentes a los personajes. Hay una evolución en ambos que les lleva a un entendimiento y aceptación de sí mismos que contribuye a darle profundidad al relato.



“Servir a la Iglesia de los hombres no es necesariamente lo mismo que servir a Dios”, le dicen al confesor. Hoy no andamos tampoco muy lejos de esta encrucijada. Servir al partido no es exactamente lo mismo que servir al Estado. Y servir al Estado tampoco es necesariamente lo mismo que servir a los ciudadanos. El símil de Terry Pratchett (“Dioses menores”) sobre la concha del molusco (estructura y necesidades de la institución), cuyo peso aplasta a la criatura que lo sostiene (su razón de ser original y su base social), mantiene su vigencia.

Me despido con los Scorpions y su “Send me an angel”:



Nos leemos.


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