(Píldoras Literarias) "La Bestia del Norte" por Óscar Martín.


Hola a todos.

Arrancamos motores una vez más. Hoy comparto con vosotros mi opinión sobre el álbum “La Bestia del Norte”. 

Hacía tiempo que tenía ganas de leer algo dibujado por el célebre Oscar Martín y no me ha defraudado en absoluto. Eso sí, admito que cuando lo compré pensaba encontrarme una historia de bárbaros inspirada en Conan y no con el bárbaro en persona. A priori puede parecer un detalle baladí, pero al final va a pesar en mi valoración más de lo esperado.

Me explico. De salida, en cuanto a cómics de Conan, me gusta más el Conan de Roy Thomas que el de Chuck Dixon. Por eso mismo prefiero el universo Marvel de Kurt Busiek al de Jason Aaron. 

A ver, reconozco que Roy Thomas casi siempre tuvo la gran ventaja de adaptar el material original de Robert E. Howard (fuese de Conan o poniendo al bárbaro en lugar de sus otros personajes) y cuando no, pienso que supo conservar esas tremendas ganas de disfrutar de la vida del cimmerio de grandes tristezas, sí, pero de grandes alegrías también.



Y en esta historia el bárbaro parece Lobezno, malhumorado, tenso como una cuerda y dispuesto a saltar a la menor provocación (en la línea del de Dixon).

Además, nos lo presentan en su faceta de ladrón. En mi imaginario personal (puedo estar equivocado) el Conan ladrón es el Conan joven cuyo honor bárbaro choca con la turbia moral de las decadentes civilizaciones con las que entra en contacto.



Y este Conan ya tiene el culo pelado. Tampoco es que su falta de escrúpulos a la hora de matar sin distinciones de género a cuántos le amenazan ayude a reconciliar esta versión con aquella que tantas veces perdonó la vida a marionetas, esbirros e incluso a villanos (que luego podían volver a la carga o tornarse aliados temporales). Supongo que eran otros tiempos, cuando no matar a todo lo que se ponía por delante se consideraba una demostración de fuerza. “El fuerte no precisa de demostrar su fuerza. Es el débil quien primero recurre a ella” y esas cosas que se decían otrora.

Luego está el modo en que se usan los elementos mágicos en el relato. De nuevo, es mi opinión y no una verdad revelada y grabada en piedra. Para mí, la espada y brujería viene a ser los Mitos de Lovecraft en épocas preindustriales. Así, la magia, incluso cuando no es magia de verdad, sino ciencia natural (venenos, elixires, pólvora…), se presenta como un conocimiento celosamente custodiado al alcance de muy pocos y que no se debe malgastar en pequeñas ambiciones mundanas. Esto es algo que no se aplica en esta historia. No da tiempo a cultivar ese aura y cuando se desvela su uso en un entorno tan profano no despierta ni asombro, ni sensación de peligro. Es más tipo WoW o D&D (donde es tan cotidiano como un mechero), algo muy frecuente en las iteraciones modernas (estoy pensando en la Sonja de Dinamite).



Tampoco es que la velocidad a la que va la guerra de ladrones deje tiempo para desarrollar otros elementos típicos de los cómics del bárbaro (ausencia de compañeros que le daban otra dimensión al relato: lazos, lealtades, compromisos o pérdidas). Aquí prima la acción pura y dura. 

Ojo, no es que el guion o storyboard sea malo. Las escenas se suceden con un ritmo y lógica propios de un reloj bien engrasado. El inicio me recordó al Terminator de Arnold: llegando desnudo y haciéndose con ropa y transporte al momento. Tal vez esa fuera la idea desde un principio: presentar una historia de acción sólida y contundente para más adelante desarrollarla. Sí es ese el caso, este álbum cumple de sobra.

Algo a lo que contribuye decisivamente el monumental desempeño de Óscar Martín: definido, detallado y dinámico. Rematado con un acabado limpio y pulido. Me ha recordado a este otro cómic:


Un acabado muy alejado de ese estilo sucio con el que Marvel acostumbra a emborronar los lápices de los autores encargados de sus líneas con elementos sobrenaturales (Salvajes Vengadores o Hijos de la Medianoche, por ejemplo).


Salvajes Vengadores

La Bestia del Norte

Y esto es todo por hoy. Os dejo con los Manowar y su “Return of the Warlord”:


Nos leemos.

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